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Manifestación en Ohio: Las personas trans necesitan contruir poder político

Por Rio Nero

Este artículo se basa en un discurso pronunciado por el autor en una concentración y charla a micrófono abierto celebrada el 19 de octubre ante la Cámara de Representantes del Estado en Columbus, Ohio. El acto fue organizado por el Comité Local de Ohio Central de la Coalición para Proteger las Vidas Trans. El grupo fue también responsable de organizar la Marcha para Proteger a la Juventud Trans del año pasado, que tuvo lugar en Florida.

Elegimos Ohio como lugar de la próxima Marcha Nacional por las Vidas Trans, en la primavera de 2025, debido a los feroces ataques contra la existencia trans que se están produciendo en nuestro estado.
Hay nueve ataques legislativos contra las personas trans que se están gestando actualmente en las entrañas del gobierno estatal de Ohio. La Ley 68 de la Cámara de Representantes, vetada pero no muerta, pretende promulgar la llamada «ley SAFE», que, a través del lenguaje de los Derechos de los Padres, haría imposible que los jóvenes transgénero accedieran a cualquier forma de atención que afirmara su género. También instauraría por la fuerza deportes segregados por sexos desde la escuela primaria hasta la universidad, con la intención de prohibir a las mujeres y niñas transgénero participar en deportes femeninos.

La Proposición de Ley 245, con un lenguaje que implica que el mero hecho de ser trans en público es una forma de evento drag, pretende criminalizar las actuaciones drag que se produzcan en cualquier lugar donde puedan habr niños. La Ley de la Cámara 151, la Ley de la Cámara 214, la Ley de la Cámara 8 y la Ley del Senado 83 aprovechan cada una de ellas los ataques antitrans en varios niveles del proceso educativo, intentando prohibir los materiales educativos y literarios sobre personas LGBTQ+, criminalizar a los profesores por permitir que los jóvenes transgénero se presenten como tales en la escuela, así como por negarse a delatar a los niños LGBTQ+ a sus padres, y dar a los padres el derecho a abusar el más mínimo indicio de no conformidad de género de sus hijos.

El proyecto de ley 183 de la Cámara de Representantes prohíbe a los estudiantes trans utilizar el baño que corresponda a su género; el proyecto de ley 6 de la Cámara de Representantes pretende prohibir independientemente a las mujeres trans participar en deportes femeninos; y, por último, la Resolución Concurrente nº 9 de la Cámara de Representantes pretende prohibir la «wokeness» en general en el ejército, incluidas la existencia de las personas LGBTQ+. Juntos, estos proyectos de ley lanzan un ataque cohesionado contra la existencia de las personas transgénero y no conformes con el género.

Es cierto que todos ellos son proyectos de ley partidistas, presentados por el Partido Republicano, y para algunos se deduciría que el medio para oponerse a estos proyectos de ley es confiar nuestros derechos al cuidado de sus competidores políticos, el Partido Demócrata. Pero la tarea de garantizar nuestra existencia continuada, o de mejorarla, no puede lograrse mediante la fe en los competidores políticos de los republicanos. Los demócratas han respondido a estos ataques legislativos contra los transgeneros con un silencio cómplice.

Mientras los republicanos hacían campaña para el cargo señalando a los inmigrantes y a las mujeres transgénero como chivos expiatorios de los fracasos del capitalismo, Kamala Harris no ofreció ni siquiera una frase desechable sobre la difícil situación de las personas trans y LGBTQ+. En lugar de eso, ¡compitió por la postura más antiinmigrante! El gobierno de Biden, que supervisó los ataques desenfrenados de grupos de derechas contra los eventos drag y los actos del Orgullo Gay en 2022-2023, ha «abordado» la lucha de las personas trans y LGBTQ+ con la declaración «Ponemos el límite en la cirugía de menores». Estos no son los sentimientos de un partido político en el que podamos confiar para proteger nuestros derechos. Son los sentimientos de un partido político que intenta arañar votos a los transfóbicos que quieren erradicarnos.

Nos enfrentamos a la realidad de que los partidos políticos capitalistas, aunque tal vez diferentes en los bloques de votantes a los que apelan, no están interesados en garantizar los derechos de las personas transgénero y LGBTQ+. Esta tarea recae en nosotros. Para proteger la vida de las personas LGBTQ+, debemos construir nuestro propio poder. Esto se consigue organizándonos en formaciones políticas democráticas y decisivas -basadas en los elementos de la clase trabajadora de la comunidad LGBTQ+ y con modelos de liderazgo ascendentes- que puedan movilizarse en nombre de los intereses de las personas transgénero y LGBTQ+.

Es importante que las personas LGBTQ+ de la clase obrera dirijan la lucha, porque la clase obrera dirige la sociedad y no tiene nada que ganar transigiendo con los partidos capitalistas, que sólo pretenden explotarnos.

Imagina que, como resultado de la hipotética instauración de la Ley 8 de la Cámara de Representantes, una escuela amenazara con despedir a un profesor por utilizar los pronombres identificados por sus alumnos trans. Si hubiéramos creado coaliciones bien organizadas a favor de los derechos de los LGBTQ+ con la participación de los profesores sindicados, estos profesores podrían, con el apoyo de la coalición, decidir ir a la huelga hasta que se quite la legislación. Los profesores podrían, con suficiente apoyo político, negarse a aplicar la legislación en masa, haciéndola inútil. El mismo principio se aplica a los trabajadores sanitarios y a la prohibición de las terápias de hormones.

Imagina que nos organizáramos hasta el punto de que la aprobación de cualquiera de estos proyectos de ley transfóbicos se enfrentara a la movilización de múltiples sectores de la fuerza laboral de la sociedad.

Imagina que, en 2022, cuando los grupos fascistas aterrorizaban los actos del Orgullo, tuviéramos organizaciones dedicadas a la liberación LGBTQ+ que hubieran podido coordinarse a través de las fronteras estatales para sacar a la calle defensas de actos de cientos de personas, haciendo retroceder a estos grupos fascistas a la clandestinidad.

Así es como sería el poder trans. No hay atajos a través de los partidos políticos de capitalistas y terratenientes que puedan ganarnos nuestra liberación, ni siquiera protegernos a corto plazo. Nuestros derechos se conquistarán como han conquistado históricamente sus derechos todos los oprimidos: forzando concesiones de la clase dominante. Nuestra liberación se conseguirá mediante el derrocamiento de la economía mundial capitalista y su sustitución por una sociedad que trate de cuidar y reforzar a las personas, no de explotarlas para obtener beneficios. Los partidos políticos de los capitalistas y dueños no nos protegerán. ¡Somos nosotros los que nos protegemos!

Invitamos a todos a participar en la construcción de la próxima marcha -que se celebrará en Columbus, Ohio, en la primavera de 2025- y de la Coalición para Proteger las Vidas Trans.

Foto: La Voz de los Trabajadores

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