¡Abajo el colonialismo francés en Kanaky!

 

Por LA LIGA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES – CUARTA INTERNACIONAL

Desde el 13 de mayo, el descontento político y las tensiones sociales que venían aumentando desde hacía varios meses en Nueva Caledonia (Kanaky) han dado un giro insurreccional. Una vez más, el pueblo kanako, colonizado por Francia desde hace más de 170 años, se levanta contra la dominación de los colonos franceses (los caldoches) y de la metrópoli colonial francesa que los sostiene.

Para el imperialismo francés, este archipiélago del otro lado del mundo es un gran productor de níquel y sirve de puerta de entrada al Pacífico y al Extremo Oriente. Macron y sus lacayos imperialistas han decidido tomar medidas para aplazar la posibilidad de independencia política de Kanaky que busca la población indigena. Por un lado, hay huelgas, barricadas y enfrentamientos con las fuerzas del orden colonial; por otro, se aumenta la represión. Los jóvenes kanakos están en el centro de la revuelta.

Kanaky ha sido una colonia francesa desde 1853, llamada Nueva Caledonia por sus colonizadores. Desposeído de sus tierras de mayor calidad, el pueblo kanako fue acorralado, reprimido y masacrado cuando se levantó contra sus colonizadores. La última gran rebelión kanaka se produjo entre 1984 y 1988. Una vez restablecido el orden colonial mediante la violencia estatal bajo Mitterrand y luego Chirac, los colonizadores entablaron un juego de negociaciones que culminó en los Acuerdos de Matignon (1988) y el Acuerdo de Numea (1998), organizando transferencias de control territorial y planteando la posibilidad de la independencia política de Kanaky tras una serie de tres referendos proyectados para dentro de 20 años, sobre la base de un cuerpo electoral estabilizado.

Los dos primeros referendos se celebraron en 2018 y 2020, con un 56% y un 53% de votos contrarios a la independencia, respectivamente. En contra de la voluntad de los independentistas, Macron impulsó la celebración del tercer referéndum en diciembre de 2021, en plena crisis de la COVID, lo que hizo imposible una campaña normal. Esta farsa electoral se saldó con un 96,5% de votos en contra de la independencia con solo un 43% de participación electoral. Macron se alegró del resultado de esta farsa. Desde entonces, él y su bando -en particular, Los Republicanos (Les Républicains, LR) y la Agrupación Nacional (Rassemblement National, RN)- han decidido desmantelar el Acuerdo de Numea.

Las escandalosas votaciones en el Senado y la Asamblea a favor del proyecto constitucional de modificación del sistema electoral de Kanaky pretenden hacer aún más improbable, si no imposible, su independencia, al conceder el derecho de voto a los residentes de diez o más años del territorio, a los que se negó el sufragio en virtud del Acuerdo de Numea, y que en general se oponen a la independencia. Este sistema de asentamiento colonial pretende convertir al pueblo kanako en una minoría en su propia patria. Y este sistema no es nuevo. En 1972, el Primer Ministro Pierre Mesmer, escribió:

“A largo plazo, las reivindicaciones nacionalistas indígenas sólo se evitarán si las comunidades de fuera del Pacífico constituyen la mayoría demográfica. Huelga decir que no se logrará ningún efecto demográfico a largo plazo sin la inmigración sistemática de mujeres y niños”. Este es precisamente el objetivo de la reciente votación para la ampliación del cuerpo electoral, una política que todavía tiene que pasar por el Congreso.

La nueva rebelión kanaka es totalmente legítima. En particular, surge de la juventud, que comprende muy bien lo que supone esta brutal reafirmación del colonialismo francés. Les debemos dar todo nuestro apoyo, incluso si algunas organizaciones independentistas están atrapadas en la trampa de las lógicas institucionales y las hipócritas ofertas de “diálogo” de Macron, y no están apoyando a este levantamiento insurreccional.

Es vergonzoso, pero perfectamente lógico que el régimen de Macron apoye la colonización sionista de Palestina y el sistema de apartheid de Israel mientras que amarra el sistema de represión en Kanaky. Las situaciones en Palestina y Kanaky comparten el mismo fundamento de colonialismo, que está inscrito en el ADN del imperialismo francés. Con el estado de emergencia y el envío de gendarmes franceses, CRS, RAID, GIGN y el ejército a Kanaky, el gobierno de Macron está otorgando a sus fuerzas represivas una licencia colonialista para matar, apoyada localmente por milicias suplementarias de origen Caldoche.

¡Abajo la presión legal para cambiar la base electoral en Kanaky!
¡Abajo la represión del Estado colonial francés!
¡Apoyo total al levantamiento kanako!
¡Autodeterminación del pueblo kanako, ¡el único pueblo que puede decidir legítimamente su destino en el archipiélago caledonio!
¡Abajo el colonialismo en todas partes!

Foto: Coche volcado tras las protestas en Numea, capital de Kanaky, el 16 de mayo. (Delphine Mayeur)

Deja un comentario