
Por JAMES MARKIN
Este último Primero de Mayo en el Área de la Bahía, las acciones y observancias unieron las cuestiones laborales con el movimiento contra la guerra. Bay Area Labor for Palestine, una coalición de sindicalistas, personal sindical y trabajadores organizados en solidaridad con Palestina, participó en una marcha en la mañana en San Francisco y en otra marcha en la tarde al otro lado de la bahía, en Oakland. Cientos de trabajadores de muy diversos sectores se unieron a la marcha.
Según una de las líderes de la coalición, la profesora M. de Oakland, Bay Area Labor for Palestine ha reunido a trabajadores principalmente de los sectores de la educación, la logística y la sanidad, aunque también han participado trabajadores de todos los sectores públicos y privados. Dijo: “El 1 de mayo fue la culminación de nuestra organización y de pedir a los miembros que se volvieran hacia sus propios lugares de trabajo y organizaran a sus compañeros para que se solidarizaran con Palestina. Los dos actos que respaldamos, la concentración de S.F. y la de Oakland, contaron con una gran asistencia a pesar de ser acciones entre semana”.
De hecho, las acciones del Primero de Mayo fueron fruto de una importante labor organizativa de Bay Area Labor for Palestine. Según M., “en diciembre, organizamos una concentración y una marcha en Oakland exigiendo un alto el fuego ya, el fin de la ayuda estadounidense a Israel y el fin de la ocupación. Asistieron más de 2000 personas, y muchos de los sindicatos más grandes del Área de la Bahía se adhirieron, incluyendo SEIU 1021, OEA, UESF, UNITE HERE Local 2, AFSCME 3299, SEIU-USWW, UAW 2865 Berkeley, UAW 5810 Berkeley, y ILWU Local 10”.
Ese impulso continuó en febrero, cuando M. dijo que Labor for Palestine “organizó una másiva reunión de organización para planificar cómo hacer crecer nuestro movimiento y pasar a la acción juntos”. Sin embargo, a pesar de contar con más de 500 reservas, el distrito escolar de Oakland intentó sabotear la reunión impidiendo el acceso de todos al espacio reservado previamente. No obstante, según M., la coalición continuó fuera, en el aparcamiento, y celebró con éxito 16 talleres, entre ellos “Taller de BDS para activistas sindicales sobre la desinversión en nuestros fondos públicos de pensiones”, “Aprovechamiento del poder electoral de los trabajadores” y “Defensa contra las represalias”: Luchar por Palestina en un lugar de trabajo hostil”. Como acto final de la reunión de organización de masas, los asistentes firmaron compromisos de no trabajar el Primero de Mayo, en solidaridad con Palestina”.
Un trabajador de la educación que participó en el día de los trabajadores fue José Monterojo, profesor de San Francisco, que formaba parte de un grupo de profesores que adoptaron medidas laborales y tomaron un día de enfermedad por Palestina. Dijo que “nuestros compañeros respondieron con apoyo y simpatía. Los que no se atrebían excusarse de enfermo ni hacer huelga expresaron su apoyo colocando carteles que explicaban la situación en Gaza y nuestra solidaridad con los sindicatos palestinos. Enmarcando nuestra acción como una acción antibélica y opuesta al papel de nuestro propio gobierno, construimos relaciones políticas con gente que estaba indecisa respecto a su opinión sobre la guerra y el movimiento de solidaridad con Palestina”. Los directivos, por su parte, respondieron con arrancar los carteles de nuestras aulas, a lo que nuestro comité está preparando una respuesta”.
Estos comités de centro han sido clave para los trabajadores del sector educativo a la hora de construir el apoyo a Palestina en el sitio de trabajo. Monterojo cree que la creación de estos comités es fundamental para llevar a cabo esta labor en el sector educativo. En su opinión, “el primer paso es crear un núcleo de coorganizadores de confianza con una visión común. En nuestro caso, nos unimos en torno a una oposición intransigente a la guerra y a la complicidad estadounidense con el genocidio. A partir de ahí, nos pusimos en contacto con nuestros compañeros de trabajo, algunos con experiencia en movimientos sindicales y sociales y otros para quienes ésta ha sido su primera experiencia organizativa. Nuestro comité local es un espacio en el que podemos aprender sobre la lucha y cómo convertirnos en organizadores eficaces. Para nuestra huelga del 1 de mayo, los miembros del comité de solidaridad asumieron diversas funciones, como la divulgación, la mensajería a nuestro personal, la confección de pancartas, etc., en una acción inspiradora”.
Otro grupo diferente de trabajadores en la acción del 1 de mayo fueron los trabajadores de la alta tecnología, que marcharon en bloque con su propia pancarta. Herman, uno de ellos, explicó que los trabajadores tecnológicos debían movilizarse por Palestina porque “los trabajadores tecnológicos desempeñan un papel muy productivo tanto en la economía estadounidense como en la israelí. Nuestro trabajo produce enormes beneficios a las empresas tecnológicas que luego pueden utilizar para invertir en el sector tecnológico israelí; el mes pasado, Nvidia utilizó su exceso de beneficios para invertir cientos de millones en Israel mediante la adquisición de Run:AI”.
Otra cuestión clave para Herman era que la mano de obra de los trabajadores tecnológicos estadounidenses se utiliza para construir la maquinaria bélica de Israel. Un ejemplo que dio fue el contrato Nimbus entre Google, Amazon y el gobierno israelí, que según él fomenta la vigilancia de los palestinos y facilita la construcción de asentamientos israelíes mediante el uso de Google Cloud y Amazon Web Services. Herman dijo que “como trabajadores tenemos que ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión para protestar contra estas inversiones y contratos con Israel y también crear un movimiento de masas para presionar a las empresas para las que trabajamos para que pongan fin a su especulación y al avance del genocidio y el desplazamiento de los palestinos”.
Herman también explicó que esta cuestión se ha vuelto especialmente urgente para los trabajadores de la tecnología después de que los trabajadores de Google fueran despedidos tras de que algunos de ellos participaran en una acción a favor de Palestina. En sus palabras: “Los trabajadores de Google fueron despedidos por manifestarse en su puesto de trabajo. Google ha intentado enmarcar esto como una interrupción y ocupación de espacios de trabajo que estaba haciendo que otros trabajadores se sintieran amenazados. La gente puede buscar en Internet vídeos de la sentada y ver por sí misma que se trataba claramente de una manifestación no violenta que ocupó dos salas de oficinas en edificios diferentes. Además, en este momento, se ha despedido a más trabajadores que no participaron en la sentada que a los que sí lo hicieron. Incluso en los propios argumentos de Google, estos despidos no tienen que ver con quién formó parte de la acción, sino que en realidad fueron un ataque contra cualquier trabajador que se opusiera a su especulación sobre el genocidio.
“Por eso es importante que participemos en la Marcha del 1º de Mayo de los Trabajadores por Palestina. Los trabajadores sólo son capaces de ejercer plenamente su poder cuando se organizan juntos a escala masiva, y eso es lo que se necesita para que podamos defender a estos trabajadores y construir futuras manifestaciones exigiendo que el contrato Nimbus sea cancelado y que todos los trabajadores despedidos sean readmitidos”.
Otro trabajador tecnológico presente en la manifestación del 1 de mayo explicó el estado actual de la campaña de defensa de estos trabajadores despedidos: “En este momento los trabajadores despedidos de Google están presentando una demanda contra Google ante la NLRB por sus despidos, aunque en general tenemos una petición que se puede encontrar en línea (aquí) que estamos pidiendo a todos los trabajadores que firmen y compartan con sus sindicatos, amigos y compañeros de trabajo para ayudar a organizar una amplia campaña de defensa en apoyo de los trabajadores despedidos. Queremos aprovechar esta ocasión para llegar a los trabajadores que hasta ahora no han participado en estas movilizaciones y pedirles que se unan a nosotros para defender las libertades civiles en el lugar de trabajo”.
Los trabajadores presentes en la manifestación también se mostraron optimistas respecto a los próximos pasos de Bay Area Labor for Palestine y del movimiento antibelicista en general. “Como trabajadores podemos desempeñar un papel importante en el desafío a la política imperialista estadounidense si organizamos un movimiento nacional contra la guerra que incluya luchas laborales en las que los trabajadores movilicemos nuestro poder económico y social”, dijo el maestro José Monterojo. “A partir de aquí, tenemos que hacer planes organizativos de verano para que nuestro comité siga activo. Una prioridad es unir Bay Area Labor for Palestine con el movimiento estudiantil contra la guerra para luchar contra la represión estatal y acabar con la ayuda estadounidense a Israel.”
Otros señalaron las limitaciones del estado actual del movimiento y abogaron por hacerlo crecer y profundizarlo. M. señaló que, si bien el compromiso actual de los sindicatos con el movimiento palestino es histórico, queda mucho trabajo por hacer para profundizarlo y hacer llegar esta cuestión a nuestros compañeros de trabajo. En su opinión, “mi sindicato, la Asociación de Educadores de Oakland, tuvo una gran participación de unos 150 en la manifestación de Oakland y casi el triple de personas que realizaron algún tipo de acción laboral. Por muy grande que sea esto, sigue siendo sólo un 10% de nuestro sindicato”.
Con este fin, el trabajador tecnológico Herman dijo que “para hacer crecer este movimiento, los trabajadores de toda la industria tendrán que empezar a organizar sus lugares de trabajo y también a construir el movimiento de liberación de Palestina junto con las capas más amplias de la clase obrera combativa de EE.UU. Tal y como yo lo veo, este es el único camino abierto a los trabajadores que quieren vernos aprovechar nuestro poder en la industria para exigir el fin del genocidio”.
