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Argentina: Los sindicatos convocan una huelga general el 24 de enero contra las políticas de austeridad de Milei

Por ERNIE GOTTA

La crisis de la clase capitalista y su falto de mantener los beneficios ha dado lugar a un fenómeno mundial de candidatos de la derecha dura que llegan al poder y se presentan como salvadores. Esta táctica de la derecha ha tenido un profundo impacto e influencia en muchos. Esta nueva realidad se expresa en victorias electorales y también en las calles con más movilizaciones y ataques violentos contra el pueblo trabajador y las minorías oprimidas. Las victorias electorales de Donald Trump en Estados Unidos, Victor Orban en Hungría, Jair Bolsonaro en Brasil y ahora Javier Milei en Argentina están jugando un papel importante, aglutinando a muchos -especialmente de clase media- hacia posiciones más a la derecha.

Al mismo tiempo, la clase trabajadora está experimentando otra forma de crisis, ya que nuestro propio liderazgo de masas aún tiene que emerger y aglutinar el descontento ampliamente expresado en los lugares de trabajo, las universidades y los barrios. Por el contrario, la creciente crisis económica está empujando a la clase media hacia la clase trabajadora, al tiempo que hunde a ésta aún más en la pobreza. La propagación del COVID y otras enfermedades zoológicas y la crisis ambiental son también factores que contribuyen a un mayor interés por las ideas de extrema derecha y fascistas.

La derecha intenta hecharle la culpa a grupos de personas en vez del sistema capitalista: inmigrantes, transgéneros, ecologistas, indígenas, judíos, sindicatos, el “Estado profundo”, etc. Señalan que sus oponentes más moderados no pueden arreglar las cosas porque son débiles, vacilantes, oportunistas, corruptos, están controlados por los “judíos de Wall Street”, atienden al lobby “progresista”, etcétera. También insisten en cuestiones culturales reaccionarias, como la necesidad de “proteger los valores familiares”, “proteger nuestras fronteras”, “defender la ley y el orden”, “mantener el binario de género y los papeles de género tradicionales”, “garantizar los derechos de los padres en las escuelas”, etc. El creciente interés por las ideas de extrema derecha se ve favorecido por la falta de una dirección obrera internacional de masas con un programa de lucha que utilice los métodos del frente único para galvanizar nuestras fuerzas de clase en la batalla.

¿Por qué son relevantes la situación actual en Argentina y la creciente lucha de la clase obrera  para los trabajadores de Estados Unidos? Nos acercamos a otra temporada electoral; los caucus de Iowa han demostrado que la base del partido republicano se está uniendo detrás de Donald Trump, cuya retórica está cada vez más tomada de tropos racistas y fascistas. La construcción de una oposición a Javier Milei en Argentina, que incluye la convocatoria de una huelga general de 24 horas el 24 de enero, puede proporcionarnos una mejor comprensión de cómo organizarnos en Estados Unidos.

Por supuesto, aunque una huelga de un día ofrece un punto de partida para que los trabajadores reconozcan su poder, hace poco para en verdad impedir a los beneficios capitalistas. En última instancia, lo que se necesita para continuar la lucha es un gran levantamiento que se prolongue sin una fecha de finalización definida, como el Cordobazo en Argentina durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía en 1969.

Dado que estos gobiernos de extrema derecha y las medidas contra la clase obrera son un fenómeno mundial, la capacidad de los trabajadores argentinos para hacer retroceder el programa de Milei puede tener repercusiones positivas en todo el mundo. Captará la imaginación de los trabajadores a la vez que hará que las clases dominantes del mundo tengan miedo de endurecer su ofensiva. Por lo tanto, es de alta importancia que el movimiento obrero en EEUU y a nivel internacional demuestre su solidaridad activa con las movilizaciones en Argentina.

En Francia, está tomando forma un importante esfuerzo de solidaridad. Una coalición intersindical que incluye a la CFDT, la CGT, la FO, la FSU, la UNSA y la Union syndicale Solidaires ha convocado concentraciones ante la embajada argentina en París el 24 de enero. En una declaración de los sindicatos se dice: “Expresamos nuestra plena solidaridad con los trabajadores de Argentina, y en particular con las confederaciones sindicales CGT-RA, CTA-T y CTA-A. Les apoyamos incondicionalmente en su lucha contra la crisis. Los apoyamos incondicionalmente en el proceso de lucha que han emprendido para enfrentar las políticas mortíferas de Milei y su gobierno. En particular, apoyamos la convocatoria a un paro nacional para el 24 de enero por parte de las tres centrales sindicales del país. Exigen el respeto al funcionamiento democrático del país y a su Constitución, así como la retirada de las leyes que violan innumerables derechos fundamentales, empezando por los convenios de la OIT que el país ha ratificado.”

¿Qué está pasando en Argentina? ¿Quién es Javier Miliei?

Argentina se encuentra en una crisis económica extrema. De 2020 a 2023, el ex presidente argentino Alberto Fernández, un político peronista de centro-izquierda, tuvo un pésimo índice de aprobación debido en gran parte a la situación de la economía. En 2023 se produjo una caída de la producción industrial del 4,9 por ciento y la economía se contrajo. El país se enfrentaba a la estanflación, que indicaba una ralentización o estancamiento de la economía unido a la inflación, lo que provocaba precios altos y un elevado desempleo. La sequía debida al cambio ambiental ha marcado el comienzo de tiempos difíciles para el sector agrícola, que experimentó ocho grandes olas de calor en la temporada de cultivo 2022-2023. En marzo de 2023, Julio Calzada, jefe de investigaciones económicas de la Bolsa de Comercio de Rosario, dijo a Reuters: “Estamos ante un evento ambiental sin precedentes”. Los agricultores se enfrentaban a pérdidas de 14.000 millones de dólares y 50 millones de toneladas menos de producción de grano entre soja, maíz y trigo.”

Para muchos observadores, la caída de popularidad del presidente Fernández y del peronismo como tendencia política dominante en Argentina fue sorprendiente. El peronismo es un movimiento nacionalista burgués y populista fundado por el presidente Juan Perón, que ocupó el cargo en varias ocasiones entre 1946 y 1974. Con una inflación superior al 100%, la aprobación de Fernández cayó por debajo del 20% y no pudo recuperarse. Como resultado, se negó a presentarse en 2023, dejando un vacío de poder en el movimiento peronista de cara a las elecciones.

Este espacio fue ocupado por el peronista moderado y ministro de Economía Sergio Massa. A pesar de estar a cargo de la economía durante una grave crisis, Massa ganó la primera ronda de votación, dejando en segundo lugar el libertario de derechas Javier Miliei. Pero el 10 de diciembre, en la segunda vuelta, Miliei sobrepaso a Massa con el 56% de los votos.

¿Quién es Javier Milei?

Miliei ha prometido inaugurar una nueva era política. Apodado el “Loco”, se considera un forastero político y “anarcocapitalista”. Es un negacionista del cambio ambiental. Su imagen ha sido cuidadosamente cultivada para asemejarse al personaje de “X-men” Wolverine. La diputada electa y aliada de Miliei, Lila Lemoine, lo comparó con Wolverine en The Guardian: “Se parece a Wolverine. Actúa como Wolverine. Es como un antihéroe”. Y continuó: “[Wolverine] es muy leal y valiente. … Puede enfadarse mucho y ser agresivo con sus enemigos, pero sólo cuando le atacan. Nunca matará a nadie ni atacará a nadie sin motivo”.

Milei no tardó en cumplir sus promesas de recortar el gasto social y atacar a los sindicatos. The Economist escribe: “Cuarenta y ocho horas después de asumir el cargo el 10 de diciembre, su ministro de Economía, Luis Caputo, un ex banquero, dio a conocer medidas para recortar el gasto público en un 3% del PIB. Devaluó el peso, prometió recortar drásticamente los subsidios y eliminó nueve de los 18 ministerios del gobierno. Una semana más tarde, Milei decretó la privatización de empresas estatales, la eliminación de los controles de precios y la reforma de la legislación laboral”.

El ataque de Milei a los sindicatos y a la clase trabajadora continua en serio. Es famoso por presentar sus propuestas mientras era fotografiado portando una motosierra, para enfatizar lo que haría con las leyes que protegen a los trabajadores. Milei tiene cientos de nuevas leyes y propuestas que ayudarían a desregular la economía a costa de los sindicatos y los servicios sociales. También ha propuesto la privatización de 40 empresas públicas. Uno de los principales problemas para los sindicatos es que Milei está intentando lo que en EE.UU. llamamos una maniobra de “derecho al trabajo” que desmantelará la versión argentina del pago de cuotas y debilitará a los sindicatos al hacer que la afiliación sea esencialmente opcional.

Poco después de las elecciones, los sindicatos y la izquierda salieron a la calle para protestar contra las nuevas propuestas del gobierno. La respuesta sindical se ha centrado generalmente en iniciativas legislativas y peticiones a los tribunales de medidas cautelares contra las nuevas medidas del gobierno. Todas las peticiones han sido rechazadas por los jueces. La continuación de las manifestaciones en la calle obligó a los sindicatos a convocar la huelga general del 24 de enero.

¿Una huelga general?

Diecinueve días después de la toma de poder de Milei, la Confederación General del Trabajo (CGT) de Argentina, que agrupa a siete millones de afiliados, convocó una huelga general. El momento de la huelga deja muchas preguntas. ¿Por qué la CGT no convocó una huelga general en los años anteriores, cuando la economía no dejaba de empeorar? Desgraciadamente, la respuesta es que -como muchas burocracias sindicales- sus alianzas políticas con los dirigentes peronistas procapitalistas de “izquierda” dejaron de lado el poder del movimiento obrero para no poner en aprietos a los anteriores presidentes en el poder.

En la actualidad, la cuestión clave sigue siendo si los sindicatos pueden llevar a cabo una huelga general y movilizar a sus miembros. Hay una campaña masiva del gobierno de Milei para hacer avanzar el lema “No haré huelga”. Milei también ha declarado que los participantes podrían perder su derecho a la asistencia social si participan en la huelga.

Una gran movilización de la clase obrera es imprescindible para el éxito de la construcción de un movimiento contra los ataques de Milei. Los trabajadores militantes y las fuerzas socialistas de Argentina -como nuestro partido hermano, el Partido de los Trabajadores Unificado (PSTU-A) y el Frente de Izquierda de los Trabajadores-Unidad (FIT-U)- probablemente desempeñarán un papel importante en la construcción de esta huelga general. La clave para construir este movimiento será la independencia de la clase obrera de los partidos capitalistas.

El PSTU-A escribe: “¿Cómo ponemos fin a esta crisis? El anterior gobierno peronista no hizo nada para resolverla y sólo la empeoró, y ahora el gobierno de Milei planea empeorarla aún más. Aunque las medidas sean distintas, del tipo “doctrina del shock”, y los impactos sean diferentes, ambas administraciones terminan gobernando a favor de los bancos, los empresarios y las multinacionales. Es hora de algo realmente diferente”.

Contexto para norte america

En Estados Unidos nos enfrentamos a una situación política similar. Se nos ofrece, por un lado, la opción de un presidente populista antiobrero de extrema derecha como Donald Trump, que promete continuar con los ataques a los grupos oprimidos y marginados y desregular la economía. Por otro lado, se nos ofrece un demócrata ineficaz que también ha emprendido un ataque contra la clase trabajadora y ha apoyado política y financieramente el genocidio del pueblo palestino por parte del gobierno israelí. Ambos candidatos también han actuado a su manera para limitar la responsabilidad gubernamental y empresarial en el cambio climático. Ambas administraciones presidenciales han firmado leyes que atacan a las mujeres, a los trabajadores inmigrantes, a los musulmanes y a las comunidades negras.

En Estados Unidos podemos sacar conclusiones similares a las que están saliendo a la luz en Argentina. La independencia de la clase capitalista es esencial para la clase trabajadora en EE.UU. Necesitamos un movimiento que pueda movilizar a millones de personas en las calles a pesar del resultado electoral. Necesitamos organizar al movimiento obrero para que rompa con sus estrechas relaciones con el Partido Demócrata. A través de este proceso podemos empezar a desarrollar el tipo de liderazgo de clase que puede hacer frente a todos y cada uno de los ataques de la clase dominante.

Una buena manera de parar los pies a Trump y al Genocida Joe es empezar expresando solidaridad con el movimiento en Argentina. Que la clase dominante sepa que los trabajadores de todo el mundo están comprometidos y dispuestos a estar con nuestros hermanos de la clase obrera en Argentina.

La Voz de los Trabajadores anima a todos los miembros de los sindicatos a aprobar resoluciones en sus locales, tomar fotos de solidaridad y publicar mensajes de apoyo. Instamos a los estudiantes a movilizarse en solidaridad en sus campus y a celebrar foros educativos. A medida que se desarrolle la lucha y se convoquen más acciones, ¿sería posible crear un frente unido para celebrar concentraciones ante los consulados argentinos en Estados Unidos? ¡La lucha en Argentina contra Milei es también nuestra lucha!

Foto: Miembros del sindicato de Neumáticos se manifiestan en Buenos Aires, el 20 de diciembre, contra la subida de precios de los servicios públicos impuesta por el gobierno de Milei. (Juan Mabromata / AFP / Getty Images)

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