Historia: Los partidos políticos en la lucha palestina

Varios partidos formaron parte de la resistencia palestina y cambiaron su programa con el tiempo

Por: Fábio Bosco

El principal partido palestino se llama Al-Fatah. Formado en 1958 por un grupo de jóvenes, entre los que se encontraba Yasser Arafat, el partido abogaba por la liberación de toda Palestina mediante la lucha armada, inspirándose en la lucha argelina en África contra el imperialismo francés.

En 1968, la batalla de Karameh en Jordania contra el ejército israelí popularizó Al-Fatah y miles de palestinos, árabes e incluso extranjeros se convirtieron en sus combatientes. Un año después, Yaser Arafat tomó el mando de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que se convirtió en la organización que representaba a todo el pueblo palestino. A partir de entonces, la historia de Al-Fatah se entrelazó con la de la OLP y la lucha palestina.

El proyecto político de Al-Fatah -la liberación de toda Palestina por la vía armada- se basaba en la conciliación de clases, favoreciendo los intereses de la burguesía palestina en detrimento de los millones de refugiados palestinos dispersos por el mundo árabe.

Además de la conciliación de clases, su proyecto incluía la política de “no intervención” en la política de otros países; lo que, en la práctica, cimentaba una alianza con los regímenes burgueses árabes reaccionarios, a expensas de los trabajadores palestinos y árabes de sus respectivos países.

Organizaciones de izquierda

En 1967 se formó el principal partido de izquierdas, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). El FPLP consideraba la liberación de Palestina como una lucha antiimperialista que debían librar los trabajadores árabes. También rechazaba la política de conciliación con los regímenes árabes. Su lema era: “El camino a Jerusalén comienza en El Cairo, Ammán y Damasco”, en referencia a las capitales de Egipto, Jordania y Siria.

Inspirado en la Revolución Cubana (1959), abogaba por la acción armada y se hizo famoso por secuestrar aviones. Dos años más tarde, se formó el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP) a partir de una disidencia más radical del FPLP.

Ambas organizaciones se reivindicaban marxistas y valoraban negativamente el apoyo político y militar prestado por Stalin y el Partido Comunista Palestino a la formación del Estado de Israel, considerado una traición a los palestinos.

Masacres, traiciones y compromisos

En septiembre de 1970, en Jordania, el rey Hussein, apoyado por Israel y Estados Unidos, llevó a cabo una masacre de palestinos (que entonces constituían el 70% de la población local) y la OLP y los partidos palestinos, traicionados por el dictador sirio Hafez el-Assad, fueron expulsados al Líbano.
La derrota de los países árabes a manos de Israel en la guerra de octubre de 1973 allanó el camino a las presiones de los regímenes árabes y de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) para que la OLP abandonara la lucha por la liberación de Palestina, a cambio de la formación de un miniestado palestino en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este, que corresponde aproximadamente al 22% de todo el territorio palestino.

El FDLP fue la primera organización de resistencia palestina que abogó públicamente por la conciliación con Israel. En la misma línea, en 1974, Yasser Arafat pronunció un discurso histórico en el pleno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con una pistola en una mano y una rama de olivo en la otra, en el que ofrecía un “compromiso histórico” al criminal Estado de Israel. Pero el imperialismo estadounidense e Israel no querían un compromiso. Querían la rendición.

En 1982, en plena guerra civil, una acción conjunta del ejército israelí y las milicias de extrema derecha expulsó a la OLP y a Arafat de Líbano, lo que provocó una masacre en los campos palestinos de Sabra y Chatila, donde unos 3.000 palestinos fueron ejecutados por milicianos maronitas (católicos orientales) con el apoyo de las fuerzas israelíes.

Los límites: El origen de Hamás y su papel en la resistencia

En 1987, los palestinos iniciaron un levantamiento popular en Gaza y Cisjordania, la llamada Intifada. Bajo la presión popular para que desempeñaran un papel activo en la resistencia, sectores de la organización de los Hermanos Musulmanes formaron un partido político islámico, Hamás.

Hamás defiende varios de los valores de los Hermanos Musulmanes: el libre mercado, la propiedad privada, la asistencia social a los pobres y la educación mediante la islamización. A diferencia de la Hermandad, Hamás defiende la liberación nacional de todo el territorio palestino por cualquier medio, incluida la resistencia armada. Su primer manifiesto abogaba por una Palestina islámica.

Posteriormente, Hamás ha flexibilizado su programa. Por un lado, ya en 1993, su líder, el jeque Ahmed Yasin, abogaba por una tregua de 10 a 20 años con Israel; lo que, en la práctica, implicaría reconocer a Israel. Por otro, en su nuevo manifiesto aprobado en 2017, abandonó la propuesta de una Palestina islámica, sin aclarar qué modelo de Estado defender.

Bajo el gobierno de Hamás en Gaza, asediada por Israel desde hace 17 años, se recortan las libertades democráticas. Sin embargo, Hamás es uno de los pocos partidos palestinos que celebra elecciones internas para elegir a sus dirigentes cada cuatro años, lo que repercute en la dirección de la organización.

Acuerdos de Oslo

Hamás no pretende promover una revolución regional o mundial, sino que se limita a defender el derecho palestino a la autodeterminación. Para ello, en su historia ha establecido relaciones con diferentes regímenes, como Arabia Saudí, Irán, Turquía y Qatar.
En 1993, la Intifada palestina llevó al imperialismo estadounidense e israelí a negociar los Acuerdos de Oslo con la OLP en la capital noruega, convirtiéndola en gestora de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza. Los acuerdos condujeron a una mayor colonización de las tierras palestinas e institucionalizaron el apartheid contra los palestinos.
Los partidos de la izquierda palestina criticaron los acuerdos de Oslo, pero más tarde se adaptaron a ellos. Hamás, por su parte, mantuvo su oposición y se convirtió en la principal organización de la resistencia palestina.

En 2022, jóvenes palestinos de distintas organizaciones se armaron para la autodefensa de las ciudades palestinas y los campos de refugiados, al margen de las directrices de sus partidos.

La necesidad de construir un partido revolucionario

La experiencia histórica demuestra que sólo los obreros, campesinos y jóvenes desposeídos palestinos, aliados con la clase obrera árabe e internacional, llevarán hasta el final la lucha por una Palestina libre, laica y democrática, chocando con el imperialismo, el Estado de Israel, los regímenes árabes y la propia burguesía palestina.

Hoy, en Palestina, no existe ningún partido revolucionario que defienda esta estrategia. Se construirá al calor de las luchas.

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