Escrito por Carlos Sapir
¿Cuál es el origen de la propiedad privada? La propiedad privada la encontramos por todas partes en el mundo capitalista, pero las relaciones que tenemos con la propiedad privada no son simples. Un inquilino vive diariamente en su apartamento, lo limpia, amuebla y paga la renta cada mes, pero nada de lo que él hace lo acerca para que llegue a ser el dueño del apartamento. Bajo el capitalismo, el apartamento seguirá siendo propiedad del casa-teniente quién puede tener miles de departamentos, y quién nunca haber puesto un pie en el apartamento porque él emplea otras personas para que le administren toda su propiedad.
Un típico dueño de casa tampoco tiene una situación diferente a la del inquilino: para poder comprar su casa, tuvo que pedir un préstamo a un banco, y al final tendrá que pagar al banco incluso una suma de dinero mucho más grande que el precio original de la casa. Si en cualquier momento falla en pagarle al banco la cuota de la casa, el banco iniciara el proceso para quitársela y podrá llamar a la policía para reclamar su dominio sobre la casa. No importa que los dueños del banco no necesiten la casa, no importa que nunca la hayan visto, y que posiblemente ni siquiera sepan que exista esa casa a la hora que sus empleados están organizando el desalojo. Nada de esto cambiara la decisión de los policías de cumplir con las leyes de hierro de la propiedad privada bajo el capitalismo. Pero cómo fue que llegamos a estar en esta situación tan absurda?
A los capitalistas les gustaría que nosotros creyéramos que la propiedad privada fue creada por el genio de unos cuantos individuos: según esta lógica, el dueño de su apartamento tuvo la idea de construir un complejo de departamentos antes que usted, y por eso él es el dueño y usted el inquilino. Pero esta es una lógica falsa. Nosotros como socialistas necesitamos entender la propiedad privada (tanto como todos los otros elementos de la sociedad) como el producto de un proceso histórico: por esta razón necesitamos estudiar los orígenes del capitalismo cómo sistema económico mundial para entender cómo funciona la propiedad privada hoy en día.
El capitalismo fue el resultado de un sistema económico anterior llamado feudalismo. En la Europa precapitalista de la Edad Media, los reyes y el resto de la nobleza se adueñaban de lo que querían usando la fuerza militar, organizando ejércitos, para tomar posesión de todo lo que pudieran. Los campesinos que vivían en su tierra fueron extorsionados por los reyes de su época, que demandaban tributos a cambio de su “protección”, pero recursos naturales tales como los campos de caza y el agua potable se compartían de manera bastante libre entre los campesinos. A través del tiempo, una clase de comerciantes, distinta de la nobleza y los campesinos, se fueron apoderando de esos recursos y fueron utilizados por la nobleza para el intercambio de recursos con otros países. Los comerciantes (y eventualmente hasta la nobleza) se dieron cuenta de que podían extraer más riqueza de los campesinos si tomaban control de la tierra común campesina para su uso privado, y solicitaron a los reyes la autoridad para hacerlo, prometiéndoles que a cambio ellos le darían una porción del lucro. Los campesinos que habían perdido su tierra de la que antes vivían, no tuvieron más opción que vender su fuerza de trabajo a los que ahora eran los nuevos propietarios privados de la tierra de la que fueron desalojados por la fuerza. Los campesinos fueron las víctimas en este proceso, pero en muchos casos hicieron rebeliones como respuesta a los ataques de los nuevos dueños. Los nuevos dueños respondieron con violencia brutal para aplacar a los campesinos. Este proceso violento de privatización de la tierra es lo que se llama la acumulación primitiva. Así, mientras que los campesinos despojados no tuvieron más alternativa que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, los nuevos usurpadores de la tierra les pagaban a los nuevos proletarios escasamente lo necesario para subsistir por el producto de su trabajo mientras los nuevos patrones se quedaban con la mayor parte del lucro. Con el capital que podían acumular luego lo podían reinvertir en otros negocios y empresas. Este sistema de explotación y reinversión de parte de los nuevos dueños de la tierra llego a ser el proyecto original del capitalismo y que rige en los días de hoy.
Con el progreso de acumulación primitiva en Europa, la tierra fue encuadrada en lotes privados, y el capitalismo pronto empezó a quedarse sin tierra para continuar su expansión. Como respuesta, los comerciantes y reyes de Europa empezaron a financiar expediciones de colonización en busca de nuevas tierras para explotar. Los indígenas del continente americano tenían varios y diversos sistemas económicos sobre los cuales organizaban sus relaciones con la tierra y sus sociedades. A los conquistadores europeos, esto no les importo cuando llegaron a América. Los colonizadores europeos, y más tarde, los países que surgieron de las colonias que se independizaron del yugo colonial europeo como los Estados Unidos, Canadá, Brasil etc. Lanzaron y siguen lanzando guerras de genocidio contra los indígenas para arrebatar sus tierras. Después de ser conquistada o arrebatada, la tierra se vendía a empresarios y colonos. Aunque la podían vender nuevamente, la venta no cambiaba el origen del nuevo orden legal que permitió la posesión y venta de la tierra sobre la base del genocidio. En lo que hoy se llama California, la tierra que primero fue robada por los españoles a los indígenas, fue robada de nuevo por los estadounidenses. Este proceso de conquistas bárbaras sigue hoy, por ejemplo con el robo de tierra de los Wet’suwet’en en Canadá para el beneficio de las empresas de petróleo, o con el robo de tierra de varios grupos de indígenas en la frontera de los Estados Unidos y México para la construcción del muro fronterizo de Trump.
El proceso “legal” de la posesión y venta de vienes privados se ha edificado y se ha construido sobre la premisa de violencia bruta contra los desposeídos. Y no es solo una cuestión de historia, la violencia sigue siendo la primera (y muchas veces la única) respuesta del estado capitalista contra cualquiera que se atreva a cuestionar la “justicia” del sistema de propiedad privada. Cuando el colectivo de Moms (madres por el alojamiento, un grupo organizado de madres desalojadas en Oakland), trató de recuperar una casa desocupada, el gobierno mandó todo un batallón de policías con fusiles y tanques para desalojarlos. Solo fue gracias a la respuesta enorme de solidaridad del pueblo de Oakland, en contra de esta agresión, que les dieron a las mamás la oportunidad de participar en el sistema de propiedad privada y comprar la casa. Solo a través de movimientos militantes de masas podemos hacer frente a las fuerzas del estado que protegen a los monopolizadores de la propiedad privada. Los capitalistas pueden apelar a la civilidad y el imperio de la ley todo que quieran, pero al final lo dijo mejor el anarquista Jean-Pierre Proudhon: “toda la propiedad es un robo”
