
por JESÚS ZAMBRANO. Del periódico “La Resistencia” nº 03 del Grupo Socialista Obrero – México
En las filas de la burguesía nacional e imperialista hay contento porque se liquida el control de 75 años que el Estado mexicano ejercía sobre el petróleo amparado en los artículos 27 y 28 constitucionales.
Forbes México informó que “las petroleras ya se frotan las manos” (Saxe Fernández. La Jornada 22/08/13) pues según Enrique Ochoa, subsecretario de Energía, el proyecto de Peña Nieto permitirá que empresas como Exxon Mobil y Chevron, puedan extraer crudo y llevárselo a sus países. Agregaríamos nosotros, para refinarlo y regresarlo convertido en decenas de productos derivados del petróleo que nos venderán y les reportará jugosas ganancias.
Estas empresas podrán llevar a cabo labores de exploración y extracción de petróleo, por primera vez desde 1938, y disponer de las reservas que encuentren. Podrán, igualmente, distribuir y comercializar el crudo en todo el mundo. Esto sin tomar en cuenta los daños al medio ambiente que estas empresas acostumbran en aquellos lugares del planeta donde operan.
El gas también está contemplado en el plan de entrega. Y según Saxe (ibid) “Es todo un saqueo integral articulado paso a paso de tiempo atrás; una gran transa cuyo diseño por el Banco Mundial cumple la tecnocracia desde 1983, paso a paso, permitiendo: 1) contratos de riesgo, 2) que exista inversión extranjera mayoritaria en petroquímica, 3) dividir a Pemex en filiales separadas, 4) la competencia interna e internacional frente a Pemex y, 5): privatizar Pemex”.
Saxe cita las declaraciones que Fernando Siqueira, de la Asociación de Ingenieros de Petrobras hiciera en entrevista con Carmen Aristegui: “el cambio de la ley fue malo para Petrobras y pésimo para Brasil. Brasil, que tenía ciento por ciento de la propiedad del petróleo y pasó a tener 10 por ciento de impuestos. Por ser el sector tan estratégico y redituable, una vez que se abre no se tiene más control. La apertura tiende a crecer cada vez más, las compañías, muy poderosas, presionan a la prensa, a la sociedad, presionan de tal forma que es difícil controlar (y) aunque esta apertura sea gradual, no tiene control”
Por otro lado, si tomamos en cuenta que el 40 por ciento de los ingresos del gobierno mexicano provienen de Pemex, cuando se haya privatizado en su mayor parte, esos ingresos se perderán, por lo que el gobierno tendrá que buscar otras fuentes de financiamiento, entonces, ¿por qué privatizar?
Para solventar dicha situación, el gobierno está reduciendo gastos, principalmente en educación, servicios médico-asistenciales y obras públicas, especialmente vivienda, y aumentar los impuestos y no precisamente a las grandes empresas.
