Las multinacionales petroleras no perdonan ni a su propio pueblo. En 1989, el desastre con el superpetrolero Exxon Valdez, que encalló en los arrecifes del canal Prince William, derramó 40,1 millones de litros.
Dos semanas antes de que el navío petrolero Exxon Houston encallara en Hawái y despejara 95 mil litros de combustible crudo. Un mes después, el Exxon Filadelfia, viniendo de Alaska, quedó a la deriva con 83,3 millones cuando casi ocurrió un nuevo derramamiento en la costa de Washington.
En junio de 2008 hubo tres derramamientos más en Estados Unidos, el World Prodigy vació 1,6 millones de barriles en Rhode Island; un barco perdió 950 mil litros en la costa de Texas, y el Presidente Rivera derramó 3 millones de litros en río Delaware.
La tragedia actual en el Golfo de México ocurrió hace poco más de 40 días, cuando hubo una explosión de la plataforma de Deepwater Horizon. Esta se incendió, matando a 11 trabajadores, que intentaban controlar el accidente, y dejó decenas de desaparecidos y mutilados. Dos días después, se hundió.
El derramamiento es el peor de la historia, son entre 12 y 19 mil barriles – o 2 a 3 millones de litros – de petróleo por día. Hasta la fecha, la operación para cerrar el pozo por medio de la inyección de fluidos pesados, como fango, no obtuvo éxito. En 40 días el derramamiento llegó a 120 millones de litros.
El derramamiento provocó que el petróleo penetrase en los bancos de arena del delta de Mississippi y Louisiana y amenaza alcanzar a Florida. El Golfo de México es hábitat de miles de especies, como la ballena cachalote, tortugas marinas y el atún rojo, en peligro de extinción. Louisiana alberga el 40% de los pantanos y manglares norteamericanos.
Los esfuerzos para contener ese tipo de derramamiento sirven sólo para atenuar los daños, pues la contaminación tiende a permanecer por décadas en el ambiente, amenazando el frágil equilibrio de los ecosistemas y, por consecuencia, las actividades económicas vinculadas a ellos.
Se prevé que el derramamiento puede alcanzar ciudades como Houston, New Orleans, Pensacola, Sarasota-Bradenton, Naples y Key West. Ya existen planos para evacuar a las personas con problemas respiratorios, en especial ancianos, de la costa de Florida.
Existe todavía un peligro mayor, ya que se aproxima la temporada de los huracanes, y estos pueden llevar el petróleo, a través de las lluvias, hacia el interior del país, contaminando ríos y lagos y consecuentemente los suministros de agua. Barak Obama intentó encubrir el desastre
British Petroleum (BP) y sus colaboradores dieron más de US$ 3,5 millones a candidatos federales en los últimos 20 años. Con eso la prohibición de explotación de petróleo en aguas profundas en el lado americano del Golfo de México, fue suspendida por George Bush.
Pero mayor tajada del dinero de la BP fue para Barak Obama, según el Center for Responsive Politics. Durante su tiempo en el Senado y como candidato a la presidencia, Obama recibió un total de 77.051 dólares y es el principal beneficiado de la BP. Por ello está haciendo lo posible para encubrir la magnitud y extensión del desastre del pueblo norteamericano.
Actualmente, a través del Secretario del Interior, Ken Salazar (que también recibió donaciones de la BP), y en acuerdo con el jefe ejecutivo de la BP, Tony Hayward, está preparando una legislación que aumentará las indemnizaciones por daños ambientales de US$75 millones para US$10 mil millones. Las propias entidades estatales norteamericanas calculan que el desastre provocado por la BP causó un daño de US$1 billón. ReincidenteEste no fue el primer desastre de la BP. En marzo de 2005 una refinería de propiedad de la BP explotó en Texas, matando a 15 trabajadores. La causa: fallos en el sistema de seguridad y manutención debido a recortes en los costos. En el 2006, fue el turno de Alaska: un oleoducto de la BP se rompió dejando vaciar más de un millón de litros de petróleo, debido a la pésima manutención de los oleoductos.
Además hay denuncias de instituciones gubernamentales. El Servicio de Gestión de Minerales, una rama del Departamento del Interior que fiscaliza la prospección de petróleo en el golfo, es acusado de minimizar los riesgos ambientales. No exigió un sistema de parada de seguridad que es estándar en gran parte del resto del mundo. Y permitió que la BP realizara exploraciones sin un análisis ambiental detallado. Ni siquiera presionó a la industria para que modernizara el equipo que utiliza para combatir los derramamientos.
¿Alguien cree que la Agencia Nacional de Petróleo (ANP), de Brasil, fiscalizará a cualquiera de las grandes petroleras que operan en el Pre-Sal? Desastres en la costa brasileña
Brasil posee dominio de la explotación de petróleo en aguas profundas – 3.000 a 4.000 metros – pero el desastre americano alerta sobre la necesidad de cuidados en la explotación del petróleo del pre-sal, a 7.000 metros de profundidad. Y las multinacionales, que solamente buscan sus lucros no tendrán este cuidado.
La BP confirmó que empezará a explorar en las aguas profundas de la costa brasileña. El acuerdo ya firmado de US$ 7 mil millones para la adquisición de los activos internacionales de petróleo y gas de la Devon le ofrece eso. Pretende trabajar seis bloques en asociación con Petrobras, en la “más prometedora de las áreas offshore brasileñas”.
Profesores del Coppe – Instituto Alberto Luiz Coimbra de Posgrado e Investigación de Ingeniería de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) – alertan que antes de empezar a explorar en la región pre-sal, Brasil debería tomar iniciativas para evitar que ocurran derramamientos descontrolados. Cuanto más profundo y más lejos de la costa se está, más riesgo tiene la operación. A 300 kilómetros de la costa del mar, tiene condiciones más adversas que lo normal, y el simple traspaso de petróleo de la plataforma hacia un buque de socorro estará sujeto a mayores riesgos que en campos más tranquilos.
Un accidente de las proporciones del Golfo de México en la costa brasileña tendría consecuencias imprevisibles, el pre-sal está a una distancia de costa en la cual el petróleo tarda más en llegar, pero se dispersa mucho más.
La mejor manera de evitar esos accidentes es evitar la explotación de petróleo en ecosistemas considerados sensibles. Pero si eso no fuere posible el cuidado debe ser mucho mayor y eso solamente podrá ser hecho por una empresa estatal, que no busque el lucro.
Por ello, es fundamental reanudar el Monopolio Estatal del Petróleo y que Petrobras se vuelva 100% estatal. Solamente el pueblo brasileño y los trabajadores podrán extraer este combustible de manera segura y controlada, de acuerdo con su necesidad. Traducción: Jessica Barquero